miércoles, 8 de septiembre de 2010

UNA HERRAMIENTA PARA VIVIR BIEN


“las normas constituyen un marco moral pero no dan felicidad”. Todas las actividades humanas tienden hacia un fin último que es la eudaimonia, es decir la felicidad. La ética y la moral nos ayudan a ser felices y el amor es una herramienta imprescindible para obtener este fin. El amor equilibra la misma vida llevándonos a una definición exacta de la ética y a su vez de la moral. La ética y la moral exigen comportamientos mínimos, es por esto que debemos introducir el término “moral civil”, la moral civil hace referencia a que toda persona sin importar sus creencias debe colaborar para alcanzar la perfección del grupo social (sociedad) al cual pertenece, teniendo en cuenta que se debe definir lo que se entiende por perfección. La moral civil proporciona unos valores que se consideran como verdaderos y de los que se derivan virtudes como la tolerancia, disponibilidad al dialogo, responsabilidad y autoestima.

El resultado de hacer de la necesidad de consenso una virtud es la moral civil, en el que están presente dos importantes consideraciones: el derecho del hombre a auto legislarse y el valor de las leyes universalmente. En síntesis el sentido profundo de la moral civil no descansa solo en la necesidad de consenso y asociación, sino en la aceptación de unos valores como verdaderos, en la convicción de que los hombres son autolegisladores y que la fuente de normas morales es un consenso de reconocimientos recíprocos de derechos.

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